domingo, 23 de diciembre de 2012

El Juicio de Paris

Aquiles y Pentesilea

La palabra griega muthologia significaba relatar o hablar sobre historias. Hoy en día, el término mitología hace referencia al conjunto de mitos de una sociedad. Los mitos, las leyendas y los cuentos populares han sobrevivido y se han renovado a lo largo de los siglos. Los héroes modernos, como sus modelos antiguos, exhiben poderes extraordinarios. ¿Pero qué tienen en común Aquiles y Superman? Ambos invencibles en casi todos los contextos, exceptuando sus puntos débiles. El primero tenía un talón sensible y el segundo era alérgico a la kryptonita. Quizás estas debilidades tenían una intención oculta, permitir que los simples mortales nos identifiquemos con los héroes de nuestra época. Y como no, un héroe siempre está acompañado de una dama en apuros...y Aquiles no iba a ser menos.
Tetis se unió al mortal Peleo. Ignoraban que su matrimonio había sido concertado por los dioses, sabedores de que, si Tetis tuviera un hijo de un padre divino, ese hijo gobernaría un día el Olimpo...y ya sabemos que a Zeus la idea de abdicar no le iba. Todos los dioses y hombres importantes fueron invitados a la boda, exceptuando a Eris, la discordia. Como venganza, Eris grabó en una manzana de oro las palabras -para la más bella- y la arrojó a los pies de las diosas Hera, Atenea y Afrodita. Las tres reclamaron la manzana y entonces Zeus tuvo una idea innovadora: un concurso de belleza. Zeus concluyó que el juez debería ser el hombre más bello de la Tierra, París, príncipe de Troya. Cada diosa intentó sobornar al juez, y al final Afrodita se salió con la suya ofreciéndole como esposa a la mujer más hermosa. Esta resultó ser Helena, la prometida del rey de Esparta Melenao. 
Afrodita se marchó contenta. Ateneas y Hera no tanto. Y cuando París raptó a Helena, Melenao tampoco estaba muy contento. Y nos encontramos con un espartano al que le han quitado la mujer, con dinero y bien relacionado. 
Mientras que Melenao y su hermano Agamenón sitiaban Troya, había una reina amazonas llamada Pentesilea. De forma accidental, Pentesilea había dado muerte a una de sus hermanas. El rey Príamo de Troya le ofreció su purificación a cambio de que acudiera con sus amazonas a combatir en contra de los griegos en la guerra de Troya. Cierto día, en plena batalla, combatió con Aquiles, hijo de Tetis y Peleo (los de la boda). Aquiles no  había conseguido gobernar el Olimpo, pero le bastó con el título de rey de los mirmidones.  Ambos lucharon durante horas y horas, hasta que finalmente Aquiles le atravesó la garganta con su lanza. En aquel instante se cruzaron sus miradas y él héroe, súbitamente enamorado de la amazona, sacó pesaroso su cuerpo del campo de batalla. Finalmente, los griegos ganaron la guerra y la ciudad de Troya ardió. Aquiles también murió en batalla debido a una flecha envenenada que le alcanzó el talón. Un  simple talón se convirtió en un símbolo de debilidad, un rasgo de mortalidad, que ha perdurado a lo largo de la historia.

Arriba: Peter Paul Rubens (1577-1640) El juicio de París. París, acompañado por Hermes entrega la manzana a Afrodita. La diosa tiene a la derecha su sagrado pavo real, y a su izquierda a Atenea, que ha dejado en el suelo sus armas. La cabeza de medusa adorna su escudo. En el cielo aparece la furia Alecto, símbolo de la tragedia que sobrevendrá pronto.




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